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En Progreso

Virtudes Teologales: La Esperanza

La esperanza puede definirse como «una virtud teologal infundida por Dios en la voluntad por la cual confiamos con plena certeza alcanzar la vida eterna y los medios necesarios para llegar a ella apoyados en el auxilio omnipotente de Dios».

Expliquemos un poco la definición palabra por palabra.
a) Es una virtud teologal, porque —lo mismo que la fe y la caridad— tiene por objeto al mismo Dios que será nuestra bienaventuranza eterna.

b) Infundida por Dios en la voluntad ya que su acto propio es cierto movimiento del apetito racional hacia el bien, que es el objeto de la voluntad.

c) Por la cual confiamos con plena certeza. La esperanza tiende con absoluta certeza a su objeto, no porque podamos saber con certeza que alcanzaremos de hecho la salvación eterna —a menos de una especial revelación de Dios (Denz 805)—, sino porque podemos y debemos tener la certeza de que, apoyados en la omnipotencia auxiliadora de Dios (motivo formal quo de la esperanza), no puede salimos al paso ningún obstáculo insuperable para la salvación.

d) Alcanzar la vida eterna. Es el objeto material primario de la esperanza. El objeto formal es el mismo Dios, en cuanto bienaventuranza objetiva del hombre, connotando la bienaventuranza subjetiva o visión beatífica.

e) Y los medios necesarios para llegar a ella. Es el objeto material secundario. Abarca todos los medios necesarios para la salvación (gracia, sacramentos, auxilios) y aun los mismos bienes naturales en cuanto puedan sernos útiles para conseguirla. f) Apoyados en el auxilio omnipotente de Dios. Este es el objeto formal quo, o sea, el motivo de la esperanza cristiana: la omnipotencia auxiliadora de Dios, connotando la misericordia y la fidelidad de Dios a sus promesas.