Dos animales, una red y una deuda. La fábula cabe en un párrafo y contiene un mundo entero: un rey y un súbdito, una ofensa perdonada, un favor devuelto y, al final, una sentencia que ya no habla de leones ni de ratones, sino de virtudes.
Es el texto de la semana en que estudias las diez categorías del ser —sustancia, cantidad, cualidad, relación, lugar, tiempo, posición, posesión, acción y pasión— y la diferencia entre las palabras que significan por sí mismas y las que solo significan acompañando a otras. Este texto es el banco de pruebas ideal justamente por lo corto: «león» y «ratoncillo» son sustancias; «más débil» es una cualidad comparada; «entre las garras» dice lugar; «una vez roída una malla» dice tiempo y acción a la vez; «el rey de los animales» no nombra ninguna cosa nueva, sino una pura relación.
Lee despacio y prueba a clasificar cada palabra. Vas a descubrir dos cosas: que casi ninguna queda fuera de las diez categorías, y que las pocas que quedan fuera —«y», «de», «que», «porque»— son precisamente las sincategoremáticas de las que habla la Guía. No nombran nada; sostienen lo que nombra.

