Podrá no haber poetas; pero siempre habrá poesía Programa de Trivium Clásico

Podrá no haber poetas; pero siempre habrá poesía

Gustavo Adolfo Bécquer
Gustavo Adolfo Bécquer
RIMAS, IV
4 min
Presentación

Cuenta las veces que aparece la palabra «mientras»: son quince en treinta y seis versos. Bécquer levanta la rima entera sobre una sola conjunción repetida, y el efecto es el de una marea. Cada estrofa sube con cuatro «mientras» y rompe siempre en el mismo verso.

Es el texto de la semana de los conectivos, y en toda la antología no hay otro que los muestre mejor. «Mientras» es una conjunción subordinante de tiempo: no nombra ninguna cosa, no agrega nada al mundo, y sin embargo es la palabra que sostiene el poema entero. Quítala y quedan cinco listas de imágenes sueltas; ponla y aparece un argumento.

Mira después las preposiciones, que hacen el trabajo contrario. «De la luz al beso», «de fuego y oro», «en su regazo», «para el hombre», «en un beso»: cada una abre una relación distinta entre dos cosas, y cambiar la preposición cambia la relación sin tocar ninguna de las dos palabras que une. Prueba a sustituir una por otra y verás lo rápido que el verso deja de significar.

Fíjate por último en la cuarta estrofa: «sin que los labios rían», «sin que el llanto acuda». Ahí «sin que» hace con la negación lo mismo que «mientras» hace con el tiempo: enlaza dos cosas que, sueltas, no dirían esto. La Guía te dará el nombre de las dos operaciones, y verás que en el fondo son la misma.