Toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son Programa de Trivium Clásico

Toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son

Pedro Calderón de la Barca
Pedro Calderón de la Barca
LA VIDA ES SUEÑO, Jornada II
3 min
Presentación

Tres décimas y tres sintaxis distintas. Es difícil encontrar en toda la literatura española un pasaje que sirva mejor para la semana del análisis sintáctico, porque Calderón hace en treinta versos las tres cosas que la Guía te va a enseñar a distinguir.

La primera décima es un solo período largo, con subordinadas encajadas unas dentro de otras: «Sueña el rey que es rey, y vive con este engaño mandando, disponiendo y gobernando». Hay una oración principal, una sustantiva que hace de complemento, una serie de gerundios que modifican al verbo, y al final una interrogativa que lleva otra subordinada dentro. Sepárala en cláusulas y verás el andamiaje.

La segunda es lo contrario: coordinación pura. Seis oraciones seguidas que empiezan igual —«sueña el rico», «sueña el pobre», «sueña el que a medrar empieza»— y que se suman sin que ninguna dependa de otra, hasta el cierre: «todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende».

La tercera rompe el ritmo y se vuelve breve, casi entrecortada: «¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción». Cláusulas mínimas, sujeto y predicado y nada más, hasta el verso final, que es a la vez el más simple y el más denso de los tres.

Al leer, marca dónde termina cada cláusula y cuál depende de cuál. Vas a ver que lo que dice este pasaje está dicho tanto por las palabras como por la manera en que están armadas.